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La niña de mama. Malcriada desde todo lo que ella quería hasta una cabeza llena de rizos. La bebé y la única mujer de 3. Y, en su mente, el dinero sí que crecía en los árboles.
Hasta que la pesadilla de la pequeña niña se convirtió en un verdadero déjà vu (algo ya visto). La cosa más improbable para ella se convirtió en realidad. Su mamá murió de cáncer de pecho y todos los miedos del mundo empezaron a perseguirla. Como estar en el juzgado por primera vez. Sólo la idea del juez hacía que se le escaparan lágrimas de los ojos.
La ubicación fue difícil al principio, porque, en su mente, las cosas fueron de bueno en peor. El trabajador social le dijo que las cosas iban a funcionar. Sin embargo su mente estaba llena de dudas.
Sus notas escolares desmejoraron. Y su auto estima estaba a punto de desaparecer. Entonces, se unió al CYC (California Youth Connection) y aprendió de que se trataba el sistema y los jóvenes de crianza.
Sus trabajadores sociales descubrieron sus talentos escondidos y los pusieron a funcionar. Y ella sigue esos mismos sueños y metas hoy.
Alguna vez fue conocida por ser tímida. Pero, si le pides que hable ahora, lo haría en un santiamén.
Se le dijo que no tenía una base para convertirse en la delegada juvenil en las Naciones Unidas, pero llegó a representar a la juventud de crianza de California hasta en Washington D. C. y pudo mantener una familia dentro de CYC.
Aunque su madre no haya estado presente físicamente para verla crecer, se las arregló para graduarse de la escuela secundaria casi con un 3.0.
La pequeña niña se dio cuenta que las situaciones llegan sin invitación, y a veces se van sin dar explicaciones. Pero ella sabía que dependía de ella trabajar duro y llegar a su destino.
Qué lástima que la pequeña niña no pudo estar aquí. Para que la vean con sus propios ojos. Porque ahora creció y la pequeña niña soy yo.
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