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Yo crecí, una
Afro Americana, en un hogar abusivo y deshecho. No fue muy
tarde en esta vida que yo consideraba normal, que fui quitada
de mis padres. A la edad de cinco años, fui separada de ellos
junto con mi hermana, Pauline. La policía nos dio a la tía
Paulette. No importa lo difícil que era en nuestra casa, el
que nos llevaran fue muy triste. La tía Paulette a veces era
más cruel que nuestros padres. Valor, me decía a mí misma,
valor para decir, y compartir los secretos del maltrato al
mundo exterior. Finalmente le dije a mi trabajador social,
quien inmediatamente nos separó y nos ubicó en el hogar de
otros parientes. Nuestro segundo conjunto de parientes eran
solamente abusivos emocionalmente - por lo menos no nos
pegaban ni nos tocaban nuestras partes privadas. Después de
tres largos años de ser insultados, el punto de ruptura llegó.
Valor y determinación, me decía a mí misma. Se lo tenía que
contar a alguien, ¿pero a quién? Era difícil confiar en los
trabajadores sociales; ellos nos arrancaban de nuestras
raíces. Finalmente les conté sobre el maltrato otra vez y nos
separaron de nuestros parientes. Mi hermana y yo teníamos 13 y
15 años en ese momento y fuimos separadas en hogares
diferentes. Ya no podíamos consolarnos mutuamente. La
depresión llegó.
Me convertí en una niña rebelde. No
confiaba en que la gente a mi alrededor me iba a cuidar.
Ocúpate de ti misma, Ángela, me dije. Tú eres la única en
quien puedes confiar. Buscando el amor, me quedé embarazada.
Bueno, eso hizo que otra ubicación fuera interrumpida, ya que
el hogar no admitía chicas embarazadas. Decidí terminar mi
embarazo. ¿A qué mundo iba a traer un niño? Ciertamente no al
que yo estaba. Fui a otro hogar grupal. Con una parada en
MacClaren, yo estaba en mi séptima ubicación en 10 años.
La rebeldía continuaba. ¿Confianza? ¿Cómo podía
confiar en nadie? Mi mejor amiga corrió a la mitad de la calle
y procedió a acostarse sobre ella. Quizás quería suicidarse.
Yo tenía que ayudarla. Esto simplemente no podía ocurrir. Ella
era una persona valiosa y no podía simplemente morir. Alguien
llamó a la policía. El oficial me dijo que me alejara de ella.
Yo no podía deja a mi amiga. ¿Cómo podía confiar en que harían
lo indicado? Me desarraigaron cuando yo tenía cinco años. Yo
sé que tenía una bocaza y le estaba gritando al oficial. El
poder, ¿quién lo tenía? Yo no. Humildad, otra lección por
aprender. Fui arrestada por agresión. Qué shock y fue un punto
de cambio de mi vida muy significativo. Pasé un día en la
cárcel juvenil; la odié y a mis acciones que me llevaron allí.
Decidí hacer un vuelco en mi vida y cambiar para
mejor. Fui ubicada por mi trabajadora social en el hogar de
Elvira Ybarra. En el camino, le pregunté a la trabajadora
social que tipo de hogar era al que me dirigía. Ella me pidió
que confiara en ella. Yo tuve una lucha interna con esto, pero
seguía con mi compromiso de cambiar mi vida. Me encontré a mí
misma en una escuela cerrada para niños disfuncionales con
problemas mentales y de conducta. Sabía que había tenido un
pasado malo, pero también sabía que Somerset School no era el
lugar donde quería estar. Les demostré a los profesores, al
personal, a la administración y a mi trabajadora social que yo
ya no pertenecía allí. Comencé a sacarme todas notas A y B e
informes de conducta excelentes. Con el aliento de mi
trabajadora social y de otros, comencé a tener conciencia de
en quien me estaba transformando. Completé mi período de
prueba, realicé mis servicios comunitarios y trabajé para
obtener el dinero para pagar mi multa. Trabajé mucho para que
me fuera bien en la escuela y con mi familia de crianza. Me
organicé a mí misma. Estaba dispuesta a lograrlo. Comencé a
cooperar y a fijarme metas. Sin embargo, seguí siendo capaz de
hablar por aquellos que estaban siendo tratados injustamente.
Decidí que más vale iba a ser recordada como un menor de
crianza que intentó lo mejor de sí y tuvo éxito, que sólo otro
caso fracasado del sistema. Mi trabajadora social me dijo,
"Hay un buen cambio en ti. ¿Qué es lo que hizo la diferencia?"
yo le dije que había comenzado a pensar en el futuro y que era
un futuro importante. Sabía que yo podía significar una
diferencia en el mundo.
Yo había crecido más allá del
pequeño hogar grupal en el que estaba en Ybarra. Mi
trabajadora social había recibido buenos informes por más de
un año. Yo estaba trabajando dura hacia este cambio en mi
vida. Con la ayuda de mi anterior trabajador social se me
encontró un nuevo hogar. Mi trabajadora social me trasladó a
un hogar de crianza cariñoso y Afro Americano, de Lola Wright.
Finalmente me encontraba en un hogar normal y concurría a la
escuela que amaba. Normalidad-- ¿todo lo que me pasó antes me
llevó finalmente a encontrar la normalidad? Yo realmente
disfruto del amor y la buena guía en el hogar de los Wrights.
La señora Wright ha sido un buen ejemplo para mí. Me he
convertido en una estudiante responsable en Chino High School.
Estoy involucrada en el liderazgo de los pares, asistiendo a
niños que tienen problemas. Me he Ganado la posición de
directora de actividades del F.H.A. (Future Homemakers of
America- Futuros Constructores de Hogares de EEUU). Soy la
directora de enlace de Adolescentes para Cristo. Canto en el
coro de mi iglesia y he sido elegida presidenta del grupo de
Zoe Christian Fellowship Youth. He aprendido lo bueno que es
dar y confiar.
Puedo ser exitosa, aunque sea un menor
de crianza. Al estar en el sistema básicamente me ha dado otra
oportunidad. Tengo mucha gente comprensiva que me apoya
mientras continúo con mi vida como menor de crianza. Ellos
comparten conmigo que yo he significado una diferencia en sus
vidas, solo viendo crecer mi nivel de salud y responsabilidad.
He decidido estudiar psicología/servicios humanos y
ciencia criminal en el Mt. Sac College, transfiriéndome al Cal
State Fullerton. He elegido al Mt. Sac College como un
excelente antecedente para Cal State Fullerton donde tienen un
excelente departamento en mi campo de estudios. Sé que puedo
aportar una diferencia significativa como trabajadora social,
y devolver algunos de los buenos consejos que recibí como
menor de crianza.
Todos ustedes han sido mis
animadores y mis padres. Me han criado y se los agradezco.
Además de aprender a confiar en mis trabajadores sociales, he
aprendido a confiar en el Señor. Al final, le doy mi mayor
agradecimiento a Dios, quien ha sido mi fuerza y milagro para
el cambio. Lo recomiendo calurosamente a todos ustedes.
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